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A propósito de la Impunidad

Comisiones y Corrupción.

Los que te mataron "ANDAN CAMINANDO SUELTOS".

Por:
Giandomenico Puliti

"...Sirven muy poco las arengas contra la corrupción si, ponemos por caso, alguien que nunca tuvo un hueco para caerse muerto, de repente posee dos casas, tres carros último modelo, hacienda, bebe wiskie dieciocho años todos los días y, para rematar, unos cuantos millones en el banco. ¿Cómo logró tanto si su sueldo mensual no supera el millón de bolívares y sólo tiene tres años en el gobierno? Respuesta: o está embolsillándose el dinero de todos los ciudadanos o cobra comisiones del 10 ó 20 % por obra contratada. No existe otra explicación..."

Nota de Laclase.info:

Este 8 de mayo 2009, se conmemoran cinco años del extraño asesinato del profesor, deportista y Director de Cultura del estado Mérida, Giandomenico Puliti.

Puliti fue asesinado por un sicario con un tiro en la cabeza.

Fue Ciclista profesional por más de 12 años, y fundador del partido político MVR en el estado Mérida. Fue Director de Cultura del Estado Mérida, y era candidato a la alcaldía de Tovar al momento de su asesinato. Obras: De Obispos y Demonios. De la pluma a la bala. Almenar (los dos últimos póstumos).

Reproducimos uno de sus artículos, "Comisiones y corrupción":

"Si estás en el gobierno debes aprovechar". "Si no lo haces eres un pendejo". "Roba rápido, pues el poder pasa". Estas frases sirven para resumir parte de nuestro deterioro como sociedad y como República. Gran parte de los funcionarios públicos, con facultades para decidir o sin éstas, cometieron, y para nuestros colmos continúan realizando, actos que atentan contra el erario nacional. Pareciera ser cuestión congénita y hereditaria. Nos aprovechamos del cargo para llenar nuestras cuentas bancarias y transformarnos en nuevos ricos. A veces somos cínicos y actuamos con gran desparpajo.

No existe fuerza moral ni mecanismo legal que nos detenga en nuestra carrera desaforada por acumular riqueza y atesorar bienes (otra virtud del sistema capitalista). Nos aprovechamos, muchas veces, de la confianza depositada en nosotros y asumimos con naturalidad que, si estamos al frente de alguna institución pública, debemos robar para justificar nuestra existencia. Siempre ha ocurrido así. Y, por los vientos de ahora, esta lamentable actitud persiste impidiendo modificar nuestra conducta ciudadana y consecuente fortalecimiento como sociedad libre, plural y democrática.

Quien más robe en la función pública de turno, más colaboradores tiene. Porque en política no existen amigos, sino cómplices. Muchos lanzan discursos contra las acciones ilícitas y la delincuencia gubernamental, pero con sus actos destruyen cualquier posibilidad de rectificación.

Sirven muy poco las arengas contra la corrupción si, ponemos por caso, alguien que nunca tuvo un hueco para caerse muerto, de repente posee dos casas, tres carros último modelo, hacienda, bebe wiskie dieciocho años todos los días y, para rematar, unos cuantos millones en el banco. ¿Cómo logró tanto si su sueldo mensual no supera el millón de bolívares y sólo tiene tres años en el gobierno? Respuesta: o está embolsillándose el dinero de todos los ciudadanos o cobra comisiones del 10 ó 20 % por obra contratada. No existe otra explicación.

Porque no heredó ninguna fortuna ni tuvo suerte en la lotería.

Frente a estas maneras, la sociedad en general asume su rechazo con otros ojos. Ha despertado y observa con detenimiento. Sabe quiénes son los impostores y prepara su respuesta. Ella pasará factura cuando sea necesario. Quienes roben dentro del gobierno deberán rendirle cuentas, pues ella ansía actuaciones distintas de quienes dicen ser sus representantes genuinos. La sociedad ya no es ingenua. No olvida. No calla. La actual situación política abre otras puertas para ella.

Hacemos estas reflexiones porque, en nombre de la revolución, algunos roban como se hacía antes. Aunque hayan cambiado las caras, se utilizan los mismos procedimientos. Y el proceso bolivariano no puede permitir acciones en contra de sus postulados. Una manzana podrida contamina a las demás. Un ladrón con boina roja no se diferencia de quienes asaltaban nuestros dineros vestidos con flux y corbata. Los procesos políticos venezolanos pasan y, lamentablemente, sus ladrones sobreviven como si fueran una plaga imposible de exterminar.

Cuando el Presidente Chávez instaló la asamblea de delegados para elegir la Dirección Estratégica Nacional del MVR en el Poliedro de Caracas, reflexionaba en torno a esta terrible situación. Colocó varios ejemplos. Si lo hizo fue porque conoce a fondo la calamidad planteada en estas líneas. Y si lo hizo fue porque algunos de los allí presentes transitan caminos contrarios al ideal bolivariano. La mayoría aplaudió, pero algunos no lo hicieron. En los posteriores actos políticos, muy pocos han hecho mención de esas palabras. ¿Por qué? Quisiéramos no saberlo.

Pero, como ocultar hechos que están a la vista de todos. ¿Es deber de un auténtico revolucionario callar o decir la verdad aunque sea muy cruel?

Si las leyes permanecen en el papel o los jueces y fiscales niegan su actuación, nosotros debemos inventar procedimientos que nos permitan desenmascarar a los embaucadores de turno. Si nos desentendemos de un problema tan grave, nos convertimos automáticamente en coautores. El robo descarado o solapado continúa ocasionándole mucho daño a la Patria de Bolívar y de poco servirán las prédicas permanentes del Presidente Chávez.



Fecha: 09/05/2009
Fuente: Gian Domenico Puliti
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