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¡Absurdo! Condenan a Rubén González a Siete años por Liderar una Huelga

La Dignidad sigue en Pie

Por:Clavel Rangel
En las afueras del Palacio de Justicia prepararon carteles que le daban la bienvenida y celebraban su regreso para ponerse al frente de la defensa de los trabajadores en Ferrominera Orinoco (FMO).

Sin lugar la acusación de agavillamiento.

El inicio de la lectura de la sentencia, luego de una prolongada espera en las afueras del Palacio de Justicia de Ciudad Guayana, guardaba relación con el ambiente cargado de la ilusión de ver salir por la puerta grande de la sede local del Poder Judicial a Rubén González, el dirigente sindical que ha estado privado de su libertad por ejercer el derecho a la protesta en Ferrominera Orinoco, en agosto de 2009. La segunda parte del dictamen cambiaría la historia de un día en el que la palabra libertad se coreó, se anheló, se llenó de vida.

La jueza Magda Hidalgo, del Tribunal Sexto de Juicio en función penal, expuso muy breve las razones por las que Rubén González continuará tras las rejas, ahora por siete años más. Hidalgo lo halló culpable de los delitos de instigación a delinquir, restricción de la libertad al trabajo y violación de la zona de seguridad (artículo 56 de la Ley de Seguridad de la Nación). Visto así la receta de la criminalización de la protesta esta vez vino completa.

Los trabajadores y vecinos estaban contentos. Organizaban una fiesta en Ciudad Piar para recibir al secretario general de Sintraferrominera, Rubén González.


La mañana transcurrió con la presentación de las conclusiones. La defensa hizo hincapié en el ejercicio de una huelga pacífica sustentada en el testimonio de 70 trabajadores que participaron en la protesta y la Fiscalía Tercera del Ministerio Público hiló su estrategia en torno a los presuntos hechos violentos cometidos por el dirigente y otros cinco acompañantes.

A las 6:00 de la tarde, luego de que las partes expusieron las conclusiones, treinta testigos entraron a la sala principal de audiencia.

La jueza del Tribunal Sexto de Juicio en función penal -Magda Hidalgo- tumbó, en menos de 15 minutos, las esperanzas de la familia y los ferromineros al sentenciar a González a siete años, seis meses y 22 días de prisión por los delitos de instigación a delinquir, violación a la zona de seguridad y restricción de la libertad al trabajo.

Nadie se lo esperaba. La noticia cayó como un balde de agua fría entre los presentes. Hermanos de González, hijas y nietos del dirigente rompieron en llanto y rabia en las adyacencias del Palacio de Justicia.

La hermana del dirigente, Crisálida González repudió la actuación del Poder Judicial. “Mi hermano no se merece esto, esto es porque están vendidos. ¡Ay Dios mío, perdóname Señor! ¡Dios mío ¿Por qué?!”, suplicaba.

“¿Por qué no nos meten preso a nosotros que fuimos que lo llamamos y lo llevamos para allá? ¡Eso es malo lo que le hacen! Señor Presidente, hasta cuándo las injusticias, ¡hasta cuándo! Esto es una injusticia que están haciendo, nosotros los trabajadores lo invitamos a que nos acompañara. Esa juez es una vendida”, dijo Keila Rodríguez, trabajadora de FMO en Ciudad Piar.

Las tres hijas del dirigente lloraban junto a los cinco nietos de González que -en la tarde- preguntaban sobre la posibilidad de regresar a su abuelo a Ciudad Piar.

En la tarde se generaron rumores sobre la libertad del dirigente luego de un presunto acuerdo político. La comunidad ferrominera confiaba en su liberación, no por los tras cámaras partidistas sino porque tenían la certeza de que -luego de 27 audiencias- habían suficiente elementos probatorios que confirmaban la inocencia del secretario general.

Rubén González no frunció el ceño al escuchar la sentencia. Escuchó sereno su condena y al retirarse la jueza, reiteró lo que siempre repitió durante 17 meses de privativa de libertad: “Estaré preso pero hice lo que tenía que hacer”.

A sus hijas les pidió calma y confianza en la justicia divina. “¿Qué son siete años?”, inquirió a los presentes.

Como siempre, el dirigente acudió a la sala con Biblia en mano. En su discurso eludió siempre a la buena voluntad del Señor, reafirmó que no teme a quienes obran con mal y dio gracias a Dios por la experiencia que le ha permitido estar al lado de los desposeídos.

“En los calabozos he estado al lado de drogadictos, delincuentes, violadores, narcotraficantes, ellos salen y yo permanezco. He estado, ciudadana jueza, 17 meses separado de mi familia, de mi esposa con la que he estado 33 años casado”.

La fiscal tercera del Ministerio Público, Fátima Urdaneta, armó sus conclusiones con base al testimonio de cinco (5) testigos, de los cuales dos de ellos la defensa solicitó el delito de audiencia que en lo sucesivo fue desestimado.

En representación del Estado reconoció que en efecto a los trabajadores se les debe dinero por beneficios dejados de percibir.
Fecha: 01/03/2011
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